MIRa quién habla

«La calidad de la enseñanza es un reflejo de la calidad de sus maestros». Es sentencia repetida, pletórica, triunfante; la cual, como toda frase lapidaria, no consiente que el buril incorpore a la piedra los matices oportunos. La leímos en el Informe McKinsey y la oímos una y otra vez en boca de los ingenieros políticos. Una gran verdad, qué duda cabe, pero también una verdad a medias.

La calidad de la enseñanza no la determina solamente la excelencia de quienes transmiten el conocimiento. Esta es condición necesaria, sí, pero no suficiente. Para que la enseñanza sea posible se requieren, al menos, otras dos condiciones previas:

1. El compromiso declarado de aprender: Por muy bueno que sea uno en su asignatura, por mucha paciencia que le dedique, jamás podrá enseñar nada a quien nada quiere aprender. El error de la máxima consiste en ignorar a una de las partes del proceso – el alumno – como si fuera una tabla rasa carente de voluntad. El aprendizaje no es sólo el resultado de un compromiso, sino también el compromiso en sí. Nada puede fructificar si se ignora este punto de partida, así como no tiene sentido una Escuela donde esté ausente el «deseo de comprensión».

2. La Escuela desideologizada: El profesor debe ejercer su función sin menoscabo de la libertad de cátedra. Si un proceso selectivo reconoce su autoridad magistral, no se explica que constantemente se le induzca a la aceptación acrítica de una metodología sancionada como la «políticamente correcta». La Escuela que se convierte en un laboratorio donde experimentar los dogmas ideológicos no es libre, y, por tanto, el profesor debe hacer su trabajo en medio de las tensiones suscitadas por la libertad que le concede la Constitución y las pesadas cadenas de la ingeniería social.

Viene esto a cuento de la ocurrencia de Alfredo acerca de implantar una especie de MIR en la profesión docente. Dicho sea de paso, la última ocurrencia en materia educativa de tan siniestro personaje fue la LOGSE. Debe de estar muy contento el superministro con aquello que urdieron los Marchesi & Co., pues no le ve otra falta que la escasa formación de sus profesores. Ni una mención a un hipotético fallo del sistema, precisamente porque el sistema es el reflejo de una ideología, y, como tal, dogmático. Lo cual que no sería tan grave si no fuera porque, además, es un sistema fracasado.

Ni ochenta MIR pueden modificar la deriva de la LOGSE/LOE, por la sencilla razón de que sus premisas han sido siempre erróneas. El paidocentrismo fracasó, y también lo hará este presunto giro copernicano que parece reconsiderar la figura del profesor como pieza angular del sistema. Y fracasan porque ambas ignoran la primera premisa: como en todo proceso comunicacional, la enseñanza requiere que emisor y receptor estén dispuestos a intercambiar mensajes. La ampliación de la «obligatoriedad comprensiva» hasta los 16 años significó que está condición no fuera posible. Hasta ese límite, son muchos los alumnos que no quieren o no pueden seguir la vía tradicionalmente asignada a los Institutos de Enseñanza Media, de modo que el proceso se ve interferido por el «ruido de los disidentes».

Pero la ideología logsiana tenía como principal mandamiento el de la igualdad. No de derechos, sino de resultados. Un mundo feliz – pero, finalmente, distópico – en el que todos encontrarían variadísimos estímulos para estudiar lo mismo. No fue así, claro, y un reflejo de ello se aprecia en cómo ha variado la fisonomía y reglamentación de los institutos, sometidos a un control psuedocarcelario cuyo fin principal es mantener bajo vigilancia a los insurgentes. Pese a que la Arcadia prometida no se materializó, Alfredo y sus mariachis jamás dudaron del sistema. Fueron encontrando excusas de todo pelaje: el retraso histórico, la educación franquista, el nivel socioeconómico de los padres, la sociedad de consumo, la burbuja inmobiliaria, la televisión (Internet, no: Internet lo mola todo, aunque el niño se pase diez horas en Tuenti), las zozobras de un mundo cambiante y hasta el libre mercado. En este repertorio también había sitio para aquellos profesores que no tragaban con la doctrina, claro está. Pero quizá pensaban que un gremio tan dócil acabaría plegándose al canon de los nuevos psicopedagogos, quienes sostenían que la del maestro devendría una figura innecesaria, puesto que el conocimiento se construye o, simplemente, se encuentra.

Y es que el profesor empezó a ser prescindible el mismo día en que algunos creyeron que también lo eran los contenidos. Lo importante, decían, son las estrategias curriculares, las competencias básicas, la construcción democrática del conocimiento. Aprender a aprender, sí. Pero, aprender, ¿qué? El desprestigio del profesor corrió parejo al desprestigio del conocimiento. Al menos, de ese conocimiento que servía para tender puentes entre los Institutos de Enseñanza Media y la Universidad, y que hoy está siendo sustituido por un sucedáneo pueril, utilitario e insignificante. Como dicen los «modernos», ¿para qué insistir, si ya todo está en Internet?

Esta concepción de la enseñanza convertía el proceso en un ejercicio de solipsismo nihilista: Ningún emisor, ningún receptor, ningún mensaje. La Nada en estado puro.

Sin duda, en Primaria estas ideas encontraron eco; pero los Institutos – cuya naturaleza y cometido son muy distintos – han ido sobreviviendo gracias a profesores que enseñan lo que saben aun a pesar del pensamiento único. Que Alfredo apueste ahora por un MIR no significa que persiga la excelencia académica en los claustros, sino que es una manera de dirigir el foco inculpatorio hacia la tarima docente. La excusa que hace furor esta temporada es que buena parte del fracaso se debe a la escasa formación pedagógica de los profesores. Y, por descontado, los más culpables de entre los culpables son los especialistas de secundaria, por más que la evidencia y los Informes PIRLS para Primaria hablen de un acusado descenso de los niveles en esta etapa. Lo que quiere Alfredo es más pedagogía igualitaria y comprensiva, más doctrina y más asentimiento gregario. Mientras que el MIR de Medicina está pensado para forjar especialistas, el proto-MIR de Rubalcaba sólo puede derivar hacia la característica generalización de las consignas.

Quizá a ese espíritu responden estas declaraciones del ínclito ministril:

«Tenemos un sistema educativo que lo que sí hace de putísima madre es formar a funcionarios.»

Sobre todo si dicen: Amén.

Calle del Circo, 41001 Sevilla, España

14 respuestas a «MIRa quién habla»

  1. Mis felicitaciones Nacho Camino, muchos pensamos lo mismo. Ni ochenta MIR, ni que el curso tenga 365 días lectivos van a arreglar la situación actual. Como bien se ha dicho en el foro de Piensa solo los principios de «responsabilidad, esfuerzo y respeto» pueden salvar la enseñanza.
    Me gustaría apuntar que el concepto de «motivación» es uno de los principales factores que han hundido todo el sistema educativo. Al principio se aprende por obligación, después con el tiempo puede que se disfrute con el estudio. No hay profesor que motive como una Ps3. Los alumnos deben asumir, por las buenas o por las malas, que una cosa es el tiempo que hay que dedicar a la diversión y otro muy distinto el que tienen que emplear en el estudio, ya sea en las clases escuchando al profesor o por las tardes en sus casas dedicando un imprescindible tiempo para realizar los distintos deberes.
    Todo lo que no sea esto es engañar a la sociedad, como pretende hacer nuestro querido y conocido Alfredo

  2. Suscribo lo escrito y comentado. Causa perplejidad que el Estado que nos dio el título de Licenciado y/o Doctorado, el que nos convocó a oposiciones para ser profesores especialistas en una materia y nos aprobó; el que nos exigió superar el CAP que él mismo diseñó; el que nos aprobó la fase de prácticas y el que nos exige la realización de los cursos de formación (en horario extra-laboral) que él mimso homologa, siga con la milonga de que no estamos formados. Quizás lo que quiera decir Alfred Rubalcara es que no estamos suficientemente «deformados»

  3. Yo creo que lo que quería decir es que hace falta un mii, es decir, un muñequito de la wii. Inventarán un juego en el que el prota sea un profe que tiene que adquirir las competencias para enseñar lo menos posible.

  4. Hola Nacho:

    suscribo hasta la última coma de tu artículo. Cuando entré a trabajar como profesor de música en el año 2000, mi compañero de música, que ya estaba muy bregado se partía de risa de mi candor. Lo primero que me dijo es, más o menos: «Por muy bueno que sea uno en su asignatura, por mucha paciencia que le dedique, jamás podrá enseñar nada a quien nada quiere aprender.» Con los años he podido comprobar una y mil veces la verdad absoluta de este aserto. También me hablaba de su anterior centro en el que una profesora de música, ya entrada en años y a punto de jubilarse, daba clase parapetada entre libros a modo de trinchera, para así defenderse de los proyectiles que el enemigo le propiciaba. Enseguida aprendí a sobrevivir mal que bien en el horror y la violencia, ese horror que tanto le gusta al señor Rubalcaba, príncipe de las tinieblas educativas de Spain. La última ocurrencia del MIR educativo responde una vez más al intento satánico (y agónico) de perpetuar este engendro, que como todos sabemos es una basura de dimensiones colosales. Se trata, por otra parte de un dislate, absurdo se mire por donde se mire. ¿Cómo equipara el MIR a algo tan agotado, tan destruido, tan caótico como el sistema educativo que nos ahoga? Los interrogantes son innumerables, irresolubles. ¿Vamos a ser los profesores, los incompetentes que no hemos logrado hacer nada con la Niña de los amores de Rubalcaba (LOGSELOE), los responsables de «tutorizar» a las nuevas generaciones entre los «mejores»? ¿Es esto una broma más de mal gusto? ¿Es que la oposición que tuvimos que pasar no era exigente (con los 70 temas, más los 18 de la LOGSE, más la audición analítica, más el comentario de texto, más el análisis de partitura, -de cualquier periodo de la inabarcable literatura musical de la historia- más la interpretación en el instrumento, más la encerrona con nuevo tema al azar y exposición didáctica del mismo)? Una cosa es importante: ante tales ataques continuos a nuestra dignidad, lo mejor que podemos hacer es NO COLABORA JAMÁS:

    1. No participar en ningún curso de la SECTA, ni de sindicatos tampoco. Tan sólo, si se da el caso, en algo que realmente nos sea placentero o de utilidad real.
    2. No participar en ningún programa relacionado con el MIR de las narices. Que vengan ellos a enseñar a enseñar.
    3. Manifestar por todos los medios nuestro rechazo a este tipo de engaños, que nos desvían del problema, que no es otro que la política educativa: es necesario un sistema nuevo, que destruya punto por punto toda esta inmensa mierda, empezando por eliminar la obligatoriedad (autoritaria) de la escolarización hasta los 16 años, estableciendo nuevas vías de formación acordes a la realidad social y económica de este pobre país.

    Un abrazo.

  5. No todos los argentinos son unos pelotudos atorrantes. Ni sus sicopedas merecen ser abofeteados sin dejarles defenderse. Mostremos piedad. Algún clásico salva a la nación entera de sus esnobismos y pedanterías…

    Muchas cosas pierde el hombre
    que luego las vuelve a hallar.
    Pero les debo enseñar
    y es bueno que lo recuerden:
    SI LA VERGÜENZA SE PIERDE,
    JAMÁS SE VUELVE A ENCONTRAR.

    Gracias, Nacho amigo. Por la vergüenza y por tu dignidad sin tacha, maestro.

    P.S.: Alfredo y tantos como él han perdido todo decoro y quedan desautorizados por sus obras (maldades) pasadas.
    FELIZ, CREATIVO Y PROVECHOSO VERANO, GUAJE, QUE VALES MÁS QUE LAS PESETAS.

  6. She loves you , mi lúcido y apreciado maestro. Fantaseo con colgar artículos como éste tuyo en el tablón de anuncios de mi instituto y esparcir copias del mismo por la mesa de la sala de profesores y con que permanezcan ahí más de cinco minutos sin ser retirados a la papelera de reciclaje por nuestros atentísimos y omnipresentes compañeros inspectores- «normalizadores» .

  7. Gracias, Nacho, por esta voz que algunos tenemos el inmenso honor de escuchar también entre cafés, cigarrillos de recreo y comidas de martes de claustros. Gracias, amigo y ¡Ala Madrid!

  8. Hola, compañero.
    Soy seguidor habitual de tu blog tras descubrirte en los foros de PIENSA. ¡Felicidades por lo que dices y por cómo lo escribes!
    Yo soy un novato absoluto en el mundo bloguero pero me he iniciado, hace apenas un mes, con el mío: PROFESOR CRUSOE ( http://elhijodelbarbero.blogspot.com/).

    Además de felicitarte, me atrevo a hacerte una consulta cibernáutica. Resuélvemela si puedes o te apetece, pero te quedaría muy agradecido. Es ésta: ¿puedes explicarme cómo poner el Logo de enlace con Deseducativos en la barra lateral de mi blog? Mi idea es tener el blog plenamente configurado cuando comience el curso porque me temo que nos vienen muuuuuchas curvas. Y por lo menos, vamos a patalear y defendernos (tenemos que sumar más Individuos)

    Entre mis blogs favoritos, he incluido el tuyo. Si por alguna razón no te parece bien, me lo dices y lo quito. De todas formas, te seguiría leyendo.

    Un abrazo. Y felices vacaciones

    1. Gracias, Profesor. Por supuesto que no me molesta que agregue mi enlace. Haré lo propio con su blog, por cuyo impetuoso arranque le felicito.

      Para poner el logo Desdeducativo tiene que ir al «dashboard» de su bitácora. Pulsar «Apariencia»+Widgets. En Widgets seleccionar imagen y arrastrarlo al Main side Bar. Copie el enlace de la imagen y ya está. Debería aparecer en la ventana de inicio de su blog.

      Un abrazo y feliz verano.

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