Teoría del juicio (letras)

APERTURA

Es de buen tono, dijo, en los cócteles

mantener largas conversaciones sobre la benzodiazepina,

el fentanilo y el citalopram.

Y, desde ahí, tirar del hilo y desplegar

el catálogo personal

de traumas, fobias y perversiones.

Todos lo hacen.

Todos lo hacen.

 

Me puso una mano en el hombro, me miró a los ojos.

Ayer estuve llorando al borde de la piscina, dijo.

¿Sabes qué puedes sincerarte conmigo?

Suéltalo, cariño.

Deja que fluya.

Es el cloro, dije.

 

Algo pasaba de mano en mano

y todo el mundo sonreía.

Los cuerpos emitían una luz nueva

mucho tiempo después de haberse extinguido.

Sus caras, convertidas en manchas

que cruzaban las habitaciones como

pinceladas furiosas.

Su memoria, almacenada

en un granero olvidado,

en medio de la nada.

 

Alguien, sin cara, me susurró al oído:

puedo ver una rosa en las tinieblas.

Puedo ver una rosa en las tinieblas.

 

María se partió el cuello

al intentar una voltereta.

Parecía una muñeca hinchable

sacudida por el viento.

Llamaron al 112, de pronto hubo más luces

en la fiesta.

 

Ya es demasiado vieja para eso.

Es poco más que plástico

y repuestos de titanio.

 

Me pareciste hermosa y cruel.

Me rodeaste con tus brazos.

¿Por qué no vienes a casa?, dijiste.

Tal vez otro día, estoy cansado.

 

Conseguí escaparme y te dejé en el jardín,

acabándote la copa a la luz

parpadeante de la ambulancia.

No iba a echarte de menos,

nunca lo hago,

pero debí haberte pedido algo

para conciliar el sueño.

Difenhidramina o cualquiera de esas porquerías

que se mencionan en los cócteles para matar el tiempo.

Algo para conciliar el sueño.

 

LA ROMERÍA DE SAN ISIDRO

Cuando vayas a la fuente, mi romera,

no te olvides de beber un poco de agua.

Luego acércame tu cuerpo de chulapa,

que también estoy pasando sed.

Yo no soy un santo, ni tú la primera

que, como aguardiente, quema mis entrañas.

Si bajo la piel te muerden las arañas,

no tenemos tiempo que perder.

 

Cantarás conmigo,

cuando llegue el día

de la romería

de San Isidro.

Y de noche haremos

juntos el camino

de la romería

de San Isidro.

 

Quítate el pañuelo y toma una rosquilla,

deja que este vino te caliente el alma.

Que tu mano fría lea la gitana,

bajo los redobles del tambor.

Ay, morena, quédate con tu romero:

esa mano dice que eres un fantasma.

Ay, morena, tú me quieres dar jindama.

Ruega a San Isidro Labrador.

 

Cantarás conmigo,

cuando llegue el día

de la romería

de San Isidro.

Y de noche haremos

juntos el camino

de la romería

de San Isidro.

 

Aquí viene ya la ronda de borrachos,

con su fiera letanía a medianoche.

Trata de fingir, y que no se te note

que no puedes ni tenerte en pie.

Quizá solo estemos vivos de milagro,

quizá estamos cerca de ver la frontera.

Pero, mientras tanto, vamos a la fiesta.

Ya no queda tiempo que perder.

 

Cantarás conmigo,

cuando llegue el día

de la romería

de San Isidro.

Y de noche haremos

juntos el camino

de la romería

de San Isidro.

 

TEORÍA DEL JUICIO

Madre, si yo fuera guapa

no abriría otro libro.

Madre, si yo fuera hermosa

estaría a otra cosa.

Correría al encuentro de un chico

del que no sabría

ni su nombre ni su valía.

Solo me dejaría llevar.

 

Si, al cruzar una calle,

se pararan los coches,

cuando cayera la noche

me verías marcharme

a la caza de mil aventuras,

con la risa colgando

y los ojos tan maquillados

que los chicos querrían morir.

 

Madre, si yo fuera bella,

quemaría mis libros,

empezando por la antología

de poetas suicidas.

Que les den a la Plath y la Sexton,

Alejandra y la Storni.

Yo querría vivir para siempre,

sin tener mucho más que decir.

Madre, si fuera mi cara

una cara distinta,

que ni tú misma reconocieras,

no me avergonzaría

de entregarme a cualquier extraño

a cualquier hora del día.

Que encontraras mi cama fría

o acaso una papelina de speed.

 

Madre, si yo fuera guapa,

me pondría a hacer videos.

Perdería el tiempo y el curso

de Teoría del Juicio.

Abrazada a una farola,

echaría del cuerpo

a la bestia que me controla.

 

Y este espejo sería mi ley.

 

EL FERIANTE (THE CARNY)

Nadie vio marcharse al feriante,

y las semanas volaron hasta que la compañía

levantó el campamento,

dejando atrás su caravana.

 

Estaba aparcada en la cresta de la montaña,

y, mientras la comitiva cruzaba el puente,

las primera lluvias saciaron el cauce seco del río.

 

Adiós, adiós, decid adiós.

 

Dog Boy, Atlas, Mediohombre, el Torso Viviente, la Mujer Barbuda.

No había entre ellos ni uno solo que no echara la vista atrás,

en la esperanza de que el feriante volvería con los de su estirpe.

 

Y el feriante tenía un caballo,

todo piel y huesos,

un jamelgo giboso al que llamaba Sorrow.

 

Ahora está enterrado en una pequeña fosa en mitad del llano.

 

Y a los enanos se les encomendó la tarea de cavar un hoyo

y depositar en él los restos del jaco.

Y el jefe Bellini, blandiendo su pistola humeante, dijo:

 

Este penco es carne muerta. No podemos transportar carroña.

Y volviéndose a los enanos, dijo:

Enterrad esta carnaza para cuervos.

 

Y entonces la lluvia cayó a plomo,

y todos corrieron a sus carromatos

y recogieron los toldos.

 

Los gatos sarnosos bufaron en sus jaulas,

la chica pájaro aleteaba y graznaba como una loca,

el valle entero apestando a bestia empapada,

a bestia empapada y paja podrida,

a naturaleza monstruosa y brutal.

Empacaron sus cosas y se pusieron en marcha.

 

Los tres enanos miraban desde la parte trasera del carro,

Moses dijo a Noah: “Debimos cavar más hondo.”

Y Charlie, el más viejo, dijo:

“Supongo que el feriante no va a regresar.”

 

Y, mientras la procesión cruzaba el valle hacia regiones más altas,

la lluvia golpeó la pradera y golpeó la montaña,

hasta que no quedó nada,

nada en absoluto excepto el cuerpo de Sorrow,

que se alzó en el tiempo

para flotar sobre la tierra arrasada.

 

Y una bandada de cuervos volaba en círculos.

Primero uno; luego el resto, batiendo sus alas negras.

Y la lluvia era un martillo…

 

Nadie allí lo vio venir.

Sólo el viejo Nick.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pavesas (letras)

¿CÓMO TE VA?

Un encuentro casual
es siempre una molestia.
Esa tarde ocurrió que, al verte,
no tuve tiempo
de cambiar de acera.
Así que dije cómo te va.
¿Te casaste, tuviste un hijo?
Si pienso tanto lo que digo
es para no decirte lo que pienso.

Hubo un tiempo en que éramos uña y carne.
Demasiado largas. Demasiado débil.
Hubo un tiempo en que habría dado la vida.
Lo llamábamos amor.

Pareces otro.
Tal vez, cambiaste de vida.
Después de haber bebido el Ganges,
ahora dirás que ya casi ni fumas.
Así que dime, cómo te va.
¿Tienes novia, dejaste el grupo?
Si piensas tanto lo que dices
es para no decirme lo que piensas.

Hubo un tiempo en que éramos uña y carne.
Demasiado largas. Demasiado débil.
Hubo un tiempo en que habría dado la vida
Lo llamábamos amor.

¿Qué se hizo de aquellos
días de la potencia?
Cuando todo pintaba
menos fiero que ahora.
Lo olvidaste en el acto.
Lo olvidaste en el acto.

Hubo un tiempo en que éramos uña y carne.
Demasiado largas. Demasiado débil.
Hubo un tiempo en que habría dado la vida
Lo llamábamos amor.

Hubo un tiempo en que habría dado la vida
por librar la tuya de mis propias manos.
Hubo un tiempo en que habría dado la vida.
Lo llamábamos amor.

 

EL ESTRANGULADOR DE BOSTON

Han llamado del taller.
Volveré pronto, antes de que te des cuenta.
Voy a pasar solo un momento a tomar algo en Jordan Marsh.
«Tráele a Judy su pastel. Y una tela para el sofá».

Hoy es fiesta en la ciudad.
Ya está de vuelta nuestro héroe del espacio.
Voy a salir.
Veré el desfile a la altura de Park Drive.
«No te olvides de comprar ese cómic de Superman».

Yo
no debería estar aquí.
No.
No debería estar aquí.

Hoy han matado al Presidente a pleno sol.
¿Dónde iremos a parar?
¿Quién podría hacer algo así?

Me apetece conducir.
Día de luto, la ciudad está desierta.
Voy a salir solo un momento,  necesito respirar.
¿Dónde iremos a parar?
¿Quién podría hacer algo así?

Yo
no debería estar aquí.
No.
No debería estar aquí.

 

MURO DE LADRILLO ROJO

Todo está como estaba,
excepto por que ya nada es como era.
Las mismas caras de siempre
cuidan de unos niños con su misma cara.
Donde había una puerta,
ahora hay un muro de ladrillo rojo.
Donde había una puerta,
ahora hay un muro de ladrillo rojo.

¿Es mal momento para volver?

Fue en esa calle, ¿recuerdas?,
donde casi morimos en una pelea.
Los chicos duros del barrio
solo se conmueven con la sangre fresca.
Donde estaba aquel cine,
allí nos escondimos de la policía.
Donde estaba aquel cine,
ahora hay un muro de ladrillo rojo.

¿Es mal momento para volver?
¿Es mal momento para volver?
¿Es mal momento para volver?

En este bar nos conocimos.
Ya no soporto toda esa música.
Ni siquiera recuerdo qué fue
lo que nos mantuvo unidos.

Nada está como estaba,
excepto por que ya nada es como era.
Las casas de La Florida
hace ya siglos que se las tragó la tierra.

Donde había un teatro,
ahora está la sede de un partido nuevo.
Donde había un teatro,
ahora hay un muro de ladrillo rojo.

En este bar nos conocimos…

Ya no soporto toda esa música.
Ni siquiera recuerdo qué fue
lo que nos mantuvo unidos.
Donde había una cara
ahora veo
solo lo que me merezco.

 

LA CASA

Pasan lentas las horas en la casa
donde quiero vivir.
Organizo el espacio.
Por la tarde, cuido de mi jardín.
Cambio muebles de sitio,
persiguiendo un equilibrio ideal.
Lleno cuanto vacío
de lo mismo que pretendo limpiar.

Y ella sabe qué me hace falta y que, por ella,
pondré una piedra más.
Alzaré esta casa de la nada,
solamente por amor.
Alzaré esta casa de la nada,
solamente por amor.

Mira en ese agujero:
la escalera partirá desde aquí.
Ya no habrá diferencia
cuando tengas que bajar o subir.
En un sótano oscuro
dormirán los invitados de más.
Y desde esta misma ventana
verás a nuestros hijos jugar.

Y ella sabe qué me hace falta y que, por ella,
pondré una piedra más.
Alzaré esta casa de la nada,
solamente por amor.
Alzaré esta casa de la nada,
solamente por amor.

Di que no estoy en casa
si llamaran preguntando por mí.
Di que estoy trabajando
en la casa donde quiero morir.

Secreto Ibérico (letras)

 

 

AÑO NUEVO

Ahora ya sabemos qué es el dolor:
sólo otra manera más
de ganar la orilla.

Yo que nunca tuve
demasiado valor,
hoy voy a curar
todas tus heridas.

Tiéndeme tu mano:
quiero darle calor
para que toda esa pena
muera entre tus dedos.

Como dijo alguien, un poco de luz
en la noche oscura
es casi como un sueño.

Alguna vez
ha de ocurrir
que nos alcance el tiempo,
pero en este momento
y en este lugar
es día de Año Nuevo.

Cuando brille el día
y termine la fiesta
quedarán la copa
y el amor a medias.

Cuando todos duerman
brindaremos tú y yo
por los años rotos
que aún nadie recuerda.

Alguna vez
ha de ocurrir
que nos alcance el tiempo,
pero en este momento
y en este lugar
es día de Año Nuevo.

Alguna vez
ha de ocurrir
que nos alcance el tiempo,
pero en este momento
y en esta canción
es día de Año Nuevo.

 

EL NUEVO MUNDO (NANA DEL NIÑO GUILLERMO)

Duerme esta noche,
que yo te acompaño en tu sueño.
Para que sea tranquilo
y no tengas miedo.

Llévame, allá donde vayas,
siempre contigo.
Dame la mano,
que va a ser muy largo el camino.

Yo te traigo la lluvia.
Tu madre, el sol.
Yo te traigo la lluvia.
Tu madre, el sol.

Dice la radio
que pronto vendrá un mundo nuevo.
Que todo puede cambiar
y ser de otra manera.

Pero no dice que a mí
no me importa la espera.
Tú eres mi nuevo mundo,
el orvallo y la higuera.

Yo te traigo la lluvia.
Tu madre, el sol.
Yo te traigo la lluvia.
Tu madre, el sol.

La luz del Sur
derramada a la orilla del río.
Y las naranjas que imitan
la flor de tu ombligo.

Duerme esta noche,
que el agua ya corre en el yermo.
Mientras repito en voz baja tu nombre:
Guillermo.

Yo te traigo la lluvia.
Tu madre, el sol.
Yo te traigo la lluvia.
Tu madre, el sol.

 

CHIVO

Si quieres sobrevivir,
no te vayas de la lengua.
Mil ojos te van a acechar
el día que se sepa.

Recuerda lo que le pasó a aquel
vecino de la Feria.
Tenía tanto que contar
que casi no lo cuenta.

Si estás en campo abierto,
en campo abierto,
los depredadores
olerán tu miedo.
Si estás en campo abierto,
en campo abierto,
los depredadores
olerán tu miedo.

Despiadado es el patrón
que quiere verte muerto.
Quien implora su perdón
predica en el desierto.

Abandona la ciudad,
escóndete en la sierra.
Para el chivo no hay lugar
seguro en esta tierra.

Y rugen como fieras,
buscando al chivo.
Y rugen como fieras,
buscándote a ti.

Si estás en campo abierto,
en campo abierto,
los depredadores
olerán tu miedo.
Si estás en campo abierto,
en campo abierto,
los depredadores
olerán tu miedo.

Yo quisiera conocer, ay,
la vida en el campo.
No hay esquinas que torcer,
ni brillos afilados.

Entretanto, en la ciudad,
circulan los rumores.
La muerte ha puesto a funcionar
todos sus motores.

Y rugen como fieras,
buscando al chivo.
Y rugen como fieras,
buscándote a ti.

Si estás en campo abierto,
en campo abierto,
los depredadores
olerán tu miedo.
Si estás en campo abierto,
en campo abierto,
los depredadores
olerán tu miedo.

 

ZARPA

Quiero escapar de este pueblo perdido y brutal,
de su vulgar ceremonia y su hospitalaria zarpa de perro.
Quiero escapar. Aún tengo fuerza para caminar.
Tiene que haber otra vida en alguna otra parte,
lo he visto en un sueño.

O quizá en la televisión.

Voy a dar una vuelta, madre.
No me espere despierta.
Voy a soltar a los perros, madre.
Se van a dar una fiesta.
Voy a salir.
Voy a salir.
Voy a salir.

No se asuste si por la mañana
oyera usted que los perros ladran.

Yo no sé más. Sólo me dijo que iba a salir.
Es un muchacho incapaz de matar a una mosca,
pregunte en el pueblo.
Era feliz. Un chico sano, una vida normal.
Pero, ya sabe, a su edad,
¿quién no tiene pájaros en la cabeza?

Es de tanta televisión.

Voy a dar una vuelta, madre.
No me espere despierta.
Voy a soltar a los perros, madre.
Se van a dar una fiesta.
Voy a salir.
Voy a salir.
Voy a salir.

Aquí viene el que porta la rabia.
Seguro que esto no lo esperaban.

 

MIL VECES

Un álbum familiar.
Cartas de amor que nunca quise contestar.
El fin de semana aquel, cuando, huyendo de la peste,
fuimos a ver el mar.

Y en aquella gruta
(que era catedral
de sal, piedra y eco)
tú dijiste que…

Que tanta belleza
un día se pierda
aun hace que sea
mil veces más bella.
Mil veces. Más bella.

Vidas que no viví,
para vivir una vida entera junto a ti.
Quienes han de llegar
se cruzan en su camino
con quienes se han ido ya.

Y, tras la montaña,
al fin va a esconderse el sol.
Quisiera que ahora

tomaras mi mano y dijeras…

Que tanta belleza
un día se pierda
aun hace que sea
mil veces más bella.

Mil veces. Mil veces.
Mil veces. Mil veces.

 

SOY EL NOVIO DE LA MUERTE

Háblame de aquellos momentos de duda y agonía.
Háblame de cuando por fin se jodió el Perú.
Prométeme que esos días
ya no volverán.
Pero si vuelven, yo te quiero igual.

Cuéntame un oscuro secreto. Di algo que no sepa.
Mírame a los ojos y dime que no eras tú
la que movía los hilos con impunidad.
Y, aunque lo fueras, yo te quiero igual.

Tú ya sabes qué opinarían mis padres de lo nuestro:
Esa chica no te conviene, y te hará sufrir.
Su cara pálida y triste es mala señal.
Que no te pegue una enfermedad.

Ven aquí y júrame que es para toda la vida,
y que nadie, excepto tú, nos separará.
Yo te perdono Hiroshima y hasta la Shoá,
si me perdonas la hora final.

Yo te perdono Hiroshima y hasta la Shoá,
si me perdonas la hora final.

 

VILLANCICO

Otra blanca Navidad
y no hay forma de que nieve.
Qué distinta la ciudad
cuando el tiempo se detiene
y nos ilumina la Estrella Polar.
Bajo el muérdago, beso.
Pero en los cuartos me adelanto.

Ya habrá tiempo de ayunar.
Hoy comamos y bebamos
semiseco y mazapán
que he traído bajo el brazo.
Y tenemos que cumplir el ritual.
Yo te quiero, tú me quieres.
Y estamos un poco contentos.

No ha venido Santa Claus:
estará azotando renos
en la Campana de Gauss
(y sobre campana una).
Cómete la última uva, que, si no,
no habrá próspero Año Nuevo
ni bajo el muérdago habrá beso.

Otra blanca Navidad.
No nos hables de la crisis
ni del Nuevo Orden Mundial,
y proponnos otro brindis
que esta noche nos alegre el corazón.
Hoy que Dios ha nacido
y no me creo cualquier cosa…

Creo en ti.

Caballo de Troya (letras)

 

 

COACH

Es un tipo encantador,
con un innegable don de gentes.
Es un tipo encantador.
Encantado de conocerse.

Vende baratijas de Oriente,
proverbios de segunda mano.
Antes trabajaba en Suzuki
y ahora dice que le vuelve loco el kabuki.

Puedes verlo en un curso de verano
o de invitado en una charla TED.
Es un animal de escenario,
tanto sentado como de pie.

Cualquier momento es un buen momento
para una pausa
dramática.

Coach. Coach. Coach. Coach.

Coach dice: disfruta el ahora.
Coach dispara frases de Sun Tzu.
Coach dice: saborea el instante.
Tengo que apuntarme a clases de kung fu.

Un experto con sesenta horas,
entre Gordon Gekko y Hare Krishna.
Llega sonriendo a la oficina:
«Tenemos que aumentar la tasa productiva».

Coach canta canciones de Enya.
Coach recita versos de Benedetti.
Coach se mueve como una serpiente.
A Coach le gusta mi cuenta corriente.

Cualquier momento es un buen momento
para una pausa
dramática.

Coach. Coach. Coach. Coach.

Por lo que podamos encontrar,
mejor no buscar, Coach.
Por lo que podamos encontrar,
mejor no buscar.
Coach.
Coach.
Coach.
Coach.
Coach.
Coach.

 

NUNCA HE ESTADO EN AMÉRICA

Yo no he matado a tu familia, güey.
Debes de tomarme por otro.
Llevo aquí ya más de quinientos años,
bebiendo en la bodega de la Calle Adriano.
Sólo he servido a una cruz: la Cruz del Campo.
Sólo he servido a un rey: Barón de Ley.
Yo no he matado,
yo no he matado a tu familia, güey,
porque

nunca he estado en América.
Nunca he estado en América.
Nunca he estado en América.
Nunca.
Nunca he estado en América.

Hernán Cortés, Del Castillo, De Las Casas.
Elige el que tú quieras: no aparezco
en la Matanza de Cholula,
ni tuve alianza alguna
con los totonacas
o con los tlaxcaltecas.
Yo estaba haciendo cuentas para la hipoteca.
Yo estaba haciendo barcos en las Atarazanas,
soñando con un viaje a la Riviera Maya.
Yo no me encamé con la Malinche, güey.

Nunca he estado en América.
Nunca he estado en América.
Nunca he estado en América.
Nunca.
Nunca he estado en América

Vi llegar papagayos, manises, montañas de tabaco.
Vi cómo embarcaban miles de gallinas, cerdos, caballos.
Yo estaba aquí, fumando en la Calle Adriano.

Déjate de historias de Tenochtitlán.
Las cosas nunca fueron como las cantó Neil Young.
Cuando tú escuchabas Cortez the killer,
yo estaba despertando en una España libre.
Y ya nunca más me moví de aquí.
Y ya nunca más me moví de aquí.
Fueron de tu estirpe, no los de mi sangre,
quienes te partieron la madre, güey.

Nunca he estado en América.
Nunca he estado en América.
Nunca he estado en América.
Nunca.
Nunca he estado en América

Lo más cerca que he estado de América
fue en 1929.
O quizá fuera en 1992.
Expo 92. Expo 29.
Bebiendo golpes de tequila
en el Pabellón de México.
Muestra de arte azteca, olmeca, chichimeca.
¿Qué es exactamente lo que se celebra?
¿Qué es exactamente lo que se celebra?

 

CUALQUIER ESTÚPIDA CANCIÓN DE MODA

Como al caer un velo de ignorancia,
así,
una vez anulado todo filtro,
lo que queda es el peso exacto de la carne
y un decorado de pensión barata.

Afasia estructural, mechas quemadas.
Oscuros mercaderes
y un desguace a ritmo de bachata.

A ritmo de guaracha.

Como al caer los dioses del Valhalla,
así,
una vez apurado todo filtro,
lo que queda es la bruma espesa del olvido.
Una clase de step. Otra de zumba.

Si empiezas a cavar tu propia tumba,
procura que la pala vaya a ritmo.
A ritmo de bachata.

A ritmo de guaracha.

Esperas la llegada
de un dron a domicilio.
Ya nunca volverás
en busca del anillo,
ahora que conservas el tiempo en tu bolsillo,
ahora que tu cuerpo se desliza
a ritmo…

Y mientras la embajada de magufos
está de vuelta en Voronezh o en Roswell,
aquí los pajaritos cantan,
citando a Orwell,
cualquier estúpida canción de moda.

¿Quién es el último en la cola?
¿Quién es el último en la cola?
No importa, mientras vaya a ritmo
de bachata.

A ritmo de guaracha.
De bachata.
De guaracha.

 

LA VIDA COTIDIANA EN LA EDAD MEDIA

Cuarenta y tantos.
Dispuesto a todo,
sale al encuentro de la noche.
Pero ya son cuarenta y tantos.

Frecuenta sitios como el Bariloche.
Conoce los secretos de La Caja Negra.
En la puerta del servicio, un letrero reza:
Sic transit gloria mundi.

Es la crisis de la edad media,
y todo se propaga como la peste.
Corredores de fondo al borde del colapso,
grupos de veganos penitentes.
Tú mismo, en el after,
bailando con las guiris
la danza de la muerte.

Inaceptable.

Corta, brutal, solitaria.
La vida cotidiana en la Edad Media.
Corta, brutal, solitaria.
La vida cotidiana en la Edad Media.

Tanto pasado como futuro.
¡Adaptación al medio!
Una mañana, un dolor nuevo:
una punzada en el pecho.
Se ha recogido en el informe de los daños.
Han vuelto a gustarte las de veinte.
Has sido visto en el gimnasio.

Deplorable.

Corta, brutal, solitaria.
La vida cotidiana en la Edad Media.
Corta, brutal, solitaria.
La vida cotidiana en la Edad Media.

(Pero esto es sólo un estado de Facebook
en tu muro de las lamentaciones).

En este torneo no hay armas simuladas.
Ni dios, ni rey, ni dama.
Ah, pero algún día cruzarás la Edad Media
y huirás de todas estas cosas
como de la peste.

Cuarentaytantos
sale al encuentro de la noche.
Cuarentaytantos
sale al encuentro de la noche.
Sucede
en un abrir y cerrar de ojos.

Inapelable.
Sic transit gloria mundi.

Corta, brutal, solitaria.
La vida cotidiana en la Edad Media.
Corta, brutal, solitaria.
La vida cotidiana en la Edad Media.
Corta, brutal, solitaria.
La vida cotidiana en la Edad Media.

 

(VEN Y MIRA)

Música muzak
en el supermercado.
Eso soy.
Un sistema cerrado
que no admite energía.
Eso soy.
La bola que pasa
rozando la red
en la cancha de tenis.
Un anuncio
de cuchillos Nikkei
sonando de fondo en la tele.

Oh, Dios,
ya está aquí otra vez.
¿Quién sabe si las cosas
no tomarán un giro?
Oigo una voz que dice: ven y mira,
ven
hacia lo salvaje.
Oigo una voz que dice: ven y mira,
ven
hacia lo salvaje.

Demasiado viejo para estar allí
donde la juventud arde.
Demasiado joven para pensar
que ya es demasiado tarde.

Música muzak
en el supermercado.
Eso soy.
Un sistema cerrado
que no admite energía.
Eso soy.

¿Podrás poner freno a tanto desorden?

La mano
que mueve
la rueda
dentada
de la fortuna.
La caja-regalo
de cuchillos Nikkei.
Dos por el precio de una.

Oh, Dios,
ya está aquí otra vez.
¿Quién sabe si las cosas
no tomarán un giro?
Oigo una voz que dice: ven y mira,
ven
hacia lo salvaje.
Oigo una voz que dice: ven y mira,
ven
hacia lo salvaje.

 

CLUB DE FANS DE THOMAS BERNHARD

Ha llegado a la ciudad.
Una mirada suya basta
para congelar
el jardín romántico.

Caballos negros tiran
de calesas negras.
La alegría pertenece
al género fantástico.

Ha llegado a la ciudad.
Se avecina un frente frío
que va a hacer del sur de España
otra Centroeuropa.

Mutaciones nunca vistas
en la piel nativa.
Mujeres altas rubias, frías,
ahogadas en su ropa.

Cualquier abyección es registrada.

Esta noche abre sus puertas
el Club de Fans de Thomas Bernhard.

El salón barroco
es ahora Biedermeier.
Se cuentan viejos chistes
sobre Adalbert Stifter.

La rumba no consuela
a los corazones tristes
y en la ciudad resuenan
los Kindertotenlieder.

Hay quien dice haberlo visto
riéndose entre dientes,
al cruzar el callejón
de la Santa Inquisición.

Y hay quienes lo recuerdan
a la orilla del río,
mirando fijamente el agua,
mirando fijamente el agua.

Cualquier abyección es registrada.

Esta noche abre sus puertas
el Club de Fans de Thomas Bernhard.

Si han cerrado Miraflores,
trasplantaremos Steinhof.
Y si el Guadalquivir se hiela,
lo llamaremos el Danubio.
Toneladas de nieve
para nuestros socios
en el Club de Fans de Thomas Bernhard.

Que otros sigan al grupo de flamencos.
A mí me guía una bandada
de cuervos.

De cuervos.
De cuervos.
De cuervos.
De cuervos.

 

LA BELLEZA

Escuchad, buenas gentes,
a estos simpáticos muchachos
(licenciados en Historia y Gestión del Medio Ambiente)
que hoy han venido a contaros
qué se siente
(qué se siente)
cuando uno está en contacto permanente
con la belleza.

La belleza.

Escuchad a los amigos del pueblo,
del barrio, del extrarradio.
Aunque nunca antes nadie
antepuso Góngora al subsidio de paro,
el vodka barato, las peleas de gallos,
hoy sabréis de una vez por todas
qué demonios es eso de la belleza.

La belleza.
La belleza.

Unidad en la variedad.
Unidad en la variedad.

Aquello en lo que nada sobra.

Aquello en lo que nada falta.

Más adelante es posible que cambie el cuento.
Romeo era gay y Desdémona
una experta en artes marciales.
Aunque nunca antes nadie
antepuso Shakespeare
a tomarse un buen trago,
a pillarse dos gramos.

A vivir del Estado.

Prometed que seréis buenos.
Que nadie se hará daño manipulando
el complejo mecanismo de

la belleza.
La belleza.
La belleza.

Otros vendrán
y dirán que nada
significa exactamente nada.
Que han desmantelado los museos
y su gracia
se deposita ahora
en la esquina donde se vende,
en la cárcel donde se espera,
en la calle donde se pierde.

Pero hasta aquí, señor, no llega la señal.
No hay manera de conectarse.
No hay forma humana
de que podamos conectarnos con…

la belleza.

La belleza.
La belleza.
La belleza.

 

DISNEY 2 DARWIN 0

Es una epidemia, y es oficial.
Todo el mundo quiere cantar.
Boleros.
Decir: «Soy un artista
y puedo escribir los tristes
más versos esta noche.»

Es una epidemia, y es oficial.
Todo el mundo quiere cantar.
Boleros.
Sin nervio, sin sangre.
Boleros de algodón de azúcar,
a la venta en grandes superficies.

Hay un pelotón de víctimas
con el fusil cargado.
Hay un escuadrón de niños
con el fusil en alto.
Preparados, apunten.

Disney 1, Darwin 0.
Disney 1, Darwin 0.

(Se espera una reacción de Charlie
en la segunda parte).

Es una epidemia, y es oficial.
Todo el mundo quiere cantar.
Boleros.
Decir: «Soy único y me merezco
los dones más dulces de la providencia.
Es el tema de mi próximo libro.»

50 maneras de ser tú mismo,
40 motivos para el compromiso.
30 formas de volver a ser niño,
20 razones para el optimismo.
10 argumentos para ser tú mismo.
7 modos de volver a ser niño.
2 evidencias para el optimismo.
Sólo hay una forma de compromiso.

Conmigo mismo.
Conmigo mismo.

Hay un pelotón de inocentes
con el fusil cargado.
Preparados, apunten.

Disney 2, Darwin 0.

 

LA DISCO YIHAD

Hoy hace buen tiempo, es hora de ir a bailar.
Todo el mundo está bailando en la Disco Yihad.

Tú trabajas para tus hijos.
Ellos lo hacen para la eternidad.
Tú trabajas para tus hijos.
Ellos lo hacen en la Disco Yihad.

Nada de Aperol Spritz.
No preparan Jäger Bombs.
Viene escrito en el jadiz:
«No la tomes con
o te quedarás sin
fuentes, palacios y hurí.»

Tú trabajas para tus hijos.
Ellos lo hacen para la eternidad.
Tú trabajas para tus hijos.
Ellos lo hacen en la Disco Yihad.

Podrías caminar
sobre esa multitud que se arrodilla.
Llegarte al muecín y suplicarle:
«¿Sería tan amable de pincharme
La media luna sobre París?»
Pero esta no es tu fiesta,
ni tu barba
ha sido homologada por la CIE.
Ve a casa y abre una botella.
Allá en el fondo está el diablo.

Nada de Aperol Spritz.
No preparan Jäger Bombs.
Viene escrito en el jadiz:
«No la tomes con
o te quedarás sin
vino, jardines y hurí.»

Han decretado el toque de queda.
Han implantado la Ley Seca.
Han decretado el toque de queda.
Han implantado la Ley Seca.
Todo está cerrado a estas horas.
Todo, excepto
la Disco Yihad.

¿El portero no te deja entrar?
Nadie es profeta en su tierra.

Tú trabajas para tus hijos.
Ellos lo hacen para la eternidad.
Tú trabajas para tus hijos.
Ellos lo hacen en la Disco Yihad.