Servicios Públicos

Hace tiempo que no me pregunto quién solucionará el problema de la enseñanza española, sino si hay alguien con la voluntad de intentarlo. Pasan los años, pasan las leyes, y nada progresa, excepto la magnitud entrópica del absurdo. Como los personajes de Beckett, algunos profesores esperamos a Godot aunque seamos conscientes de que Godot no existe. Lo que ocupa su lugar es un montón de siglas – legislativas, sindicales, metodológicas – que sustituyen y dan extravagantes nombres al vacío.

A pesar de todo, seguimos escribiendo el informe de los daños, como si a través de la inspección forense pudiéramos dar cuenta de lo que será el futuro. No podemos. Pero, como diría Vladimir, ¿quién sabe?

A día de hoy, así están las cosas:

1. Asistimos a los últimos coletazos de unas leyes progresistas cuyo principal bagaje consiste en haber fulminado cualquier asomo de meritocracia. Sin embargo, el borrador de la nueva ley, la de quienes aducían el mérito como condición necesaria, parece apuntar a la continuidad del orden establecido. Mucho nos tememos que los cambios nominales prevalecerán sobre los sustanciales.

2. Las condiciones de trabajo de los profesores empeoran, es un hecho. Pero ya eran malas desde que el sistema convirtió los Institutos de Enseñanza Media en fantásticas guarderías pseudocarcelarias. Las responsabilidades asumidas por los docentes comenzaron a traspasar los límites de lo que razonablemente podía exigírseles. Como ejemplo, transcribo el texto que PIENSA estampó en unas célebres camisetas, mucho antes de que el personal descubriera las arrobas y el color verde doncella:

… vigilo pasillos, catalogo libros, soy enfermero, carcelero, consejero familiar, policía de recreos, relleno documentos oficiales de mis alumnos, reparo los equipos informáticos, acarreo mapas, vigilo las puertas del centro, soy bibliotecario, profesor sustituto en guardias, orientador laboral, acarreo equipos de sonido, detecto fumadores, cumplimento informes que detallan todo lo que hago, asisto a reuniones diarias, soy motivador, y ejecuto cualquier otra tarea que el director quiera encomendarme…

Sobre este encadenamiento de faenas destacaba, en letras rojas, una pregunta: ¿Y cuándo enseño?

En efecto, el espíritu antimeritocrático e igualitarista de la LOGSE consiguió que la de enseñar se convirtiera en una labor subsidiaria de la verdaderamente importante: cuidar niños. Lo peor de todo es que los profesores acabaron por aceptar este rol de canguros altamente cualificados. Y hemos llegado al punto de que a nadie le sorprende ver a un Doctor en Filosofía abriendo los retretes y custodiando la entrada con resignación estoica. Sólo falta el cestillo de mimbre y la monedita arrojada con insuperable desdén adolescente. Cabe suponer que esta es la contribución que se espera de nosotros a los servicios públicos.

Lo más irónico es que esta prohibición de laureles, peanas y tarimas, esta chabacana impugnación de la auctoritas, no ha traído consigo la igualdad prometida, sino el oscuro reverso de la marginación social: titulaciones inservibles, un 50% de paro juvenil y un tartufismo desvergonzado. El anteproyecto de Wert, con sus muchísimos defectos, sólo puede ser acusado de “segregacionista” si se es un perfecto ingenuo o un cínico de diamantina pureza. Nada más excluyente que el sistema logsiano. En primer lugar, porque con su generalizado descenso de niveles ha contribuido a que la escuela deje de ser el ascensor social de los más desfavorecidos. En segundo lugar, porque en su seno se han cometido todo tipo de arbitrariedades, al calor de una impostada equidad redistributiva. ¿Hay algo más segregador que los Centros de Atención Preferente, a cuyas instalaciones se derivan los alumnos conflictivos que nadie quiere? ¿Hay algo más injusto que confinar en un solo centro a estudiantes cuyo rasgo compartido es el de no mostrar ningún interés por el estudio? ¿Hay algo más escandaloso que condenar a un grupo de profesores a una vida profesional de escarnios, amenazas y coacciones? Y qué decir del bilingüismo… ¿No se da en tales programas una artificial separación de alumnos en función de su rendimiento, tanto más adulterada cuanto que el pretendido bilingüe lo es sólo sobre el papel y casi nunca en la praxis? ¿Qué son los grupos de diversificación, sino una forma velada de señalar al pelotón de los torpes?

3. Pese a las evidencias, los sindicatos mayoritarios y otros grupos de presión querrán hacernos creer que hasta ahora habitábamos el paraíso igualitario. Nada puede conseguirse al rebufo de estas organizaciones, cuyo principal objetivo es defender sus propios intereses. Empezando por las subvenciones que, aun en época de crisis, siguen manando para sufragar cursos y proyectos cuya rendición de cuentas jamás se verifica. A la mayoría de sindicatos les gusta la LOGSE, la LOE y cualquier otra Ley que se trabaje bien la retórica coeducativa y socialistoide de la izquierda española. Sus gustos son coherentes con sus acciones: la degradación profesional consignada en el segundo punto les debe mucho. Y cuando dicen defender a los empleados públicos, no les quepa duda de que eso incluye a todos los clientes enchufados en la manirrota Administración Paralela.

4. El futuro no es halagüeño, y es muy probable que la reparación del destrozo precise del trabajo de muchas generaciones. Pero ese proceso de reconstrucción ni siquiera ha empezado, y las últimas decisiones de los gobiernos central y autonómico contribuirán a que se demore todavía más. La razón es que, como dije, quienes se dicen abanderados de la meritocracia, están cometiendo errores muy semejantes a los de sus adversarios políticos. Transcribo unos párrafos elocuentes de Juan Antonio Rodríguez Tous en su columna de El Mundo:

En pro del ahorro, Rajoy podría haber optado por cobrar matrículas, o implantar un sistema de bonus/malus que castigara pecuniariamente a repetidores y absentistas. En cambio, ha elegido lo fácil, lo cutre: poner en la calle a una legión de interinos de lujo.

Y es que muchos profesores interinos, desde hace algunos años, no lo son por casualidad o por cuota. Han aprobado duras oposiciones varias veces, pero sin plaza. No se verían en esta situación de cesantía forzosa si el sistema de acceso vigente, de inspiración socialista, hubiera sido estrictamente libre y meritocrático: si apruebas, accedes al funcionariado. Pero no: amén de aprobar el concurso libre, debían acumular puntos por “experiencia docente”. Ahora no podrán. El mundo al revés: damnificados por un sistema de acceso que no premia a los que estudian son ahora castigados por los que defienden que se premie a los que estudian.

Sumemos a todo esto los recortes en las nóminas, la constante pérdida de poder adquisitivo, el incremento horario y el baile de asignaturas que se espera cuando la nueva Ley entre en vigor. Imagino que se hacen una idea del cuadro completo.

5. ¿Qué hacer, por tanto? En primer lugar, averiguar si aún pervive un rescoldo de resistencia en el cuerpo de profesores, y si estamos dispuestos a quitarnos la venda de los ojos. Si es así, hacernos oír en los Claustros y en los Consejos Escolares tanto como sea posible, decir en voz alta lo que sólo se murmura en los pasillos. Recordar lo que uno ha estudiado y para qué. Recuperar la dignidad perdida. Solicitar por escrito las órdenes e instrucciones que nos parezcan arbitrarias y no ajustadas a derecho. No asumir más tareas de las imprescindibles para realizar nuestro trabajo con totales garantías. Comprender que la degradación de nuestro desempeño profesional es inseparable de la degradación general de la enseñanza.

En segundo lugar, aquellas asociaciones y sindicatos que aún se tengan por independientes harían bien, como se ha sugerido en algún foro, en robustecer sus gabinetes jurídicos, cursar denuncias y demandar un Estatuto donde queden perfectamente claros los derechos y deberes de los docentes. Es hora de romper el silencio. Es hora de la verdadera Ley. Cualquier cosa antes que esta espera lacónica y vencida a las puertas de los urinarios.

Godot nunca viene, y menos si es para sustituirte en una guardia de recreo.

Colega.

Calle del Circo, 41001 Sevilla, España

24 respuestas a «Servicios Públicos»

  1. Es tradición leerte. Yo estoy en uno de esos institutos de Atención Preferente: solo nos compensa los dos puntos de más que nos dan para futuros traslados, porque la propia Junta que los creó sabe que mucho tiempo allí se vuelve uno loco. No se puede describir con palabras lo que es eso: hay que vivirlo.
    Solo pretendemos tirar como sea, por lo que veo difícil cualquier intento, como colectivo, de luchar por cambiar algo: además, sigue siendo mal vista cualquier crítica a la coeducación, la inclusividad, la Escuela Espacio para la Paz y demás absurdeces sobre las que tanto insiste nuestro ROC aprobado por asentimiento. Como mucho, se pelea porque el horario de cada uno no deje huecos entre clases para entrar tarde o salir pronto de allí. Y ahora, con más horas, menos tiempo y ganas para hablar incluso por los pasillos.
    Pero no quiero servir de ejemplo. Ojalá la pelea que propones sea recogida por muchos colegas con más ánimo que el que a mí me va quedando.
    Saludos.

  2. Te tengo como una referencia profesional (y musical, no lo olvido) y cada texto tuyo me hace más consciente de mi ignorancia.
    De acuerdo en todo salvo algún detalle que no es necesario matizar aquí.
    Un saludo y a seguir.

  3. Llevo 23 años de profe de inglés. «Profe» por decir algo. Tantos años cuesta abajo, creo que me he atrofiado para la enseñanza, la enseñanza «normal», la enseñanza donde se puede enseñar algo, Inglés, se supone… La dignidad como profe, la perdí hace tiempo, y veo más cerca mi jubilación que su recuperación.
    No obstante, me alegra un montón ver/leer a gente que no ha sucumbido.
    Ánimo a todos en estos tiempos malos.

  4. Me uno a todos los comentaristas en los elogios a nuestro amigo (digiérelos, Nacho, no son tan tóxicos… Algo escribirás bien, digo yo).
    En cuanto al adjetivo que nos viene bien aporto ¨aplatanao¨. Es más sureño y tropical.
    Un abrazo a todos.

  5. Al universalizar la escolarización, a medida que las sucesivas generaciones han pasado obligatoriamente por la escuela, hemos llegado a pensar que la educación es el resultado de un proceso institucional dirigido por los educadores. Así, aunque muchos coinciden en la necesidad de cambiar la escuela muy pocos se plantean la posibilidad de erradicarla, de sustituirla por otra cosa.

    Es innegable que la escuela ha aportado, y aporta, importantes beneficios. Gracias a ella ha sido posible reducir drásticamente el analfabetismo, compensar hasta cierto punto las desigualdades sociales y proporcionar la preparación necesaria para integrarse en el modelo productivo. Sin embargo, también ha contribuido a la difusión del pensamiento único y a la creación de otro tipo de categorías sociales: sin ir más lejos, la de aquellos que han fracasado en la escuela frente a los que tienen algún tipo de título. Y el creciente índice de fracaso escolar es un síntoma de agotamiento, de que algo está empezando a fallar en ella.

    La escuela, lo mismo que ha sucedido con el Estado, puede que haya crecido demasiado. Cada vez emplea a más personas y cada vez extiende más su ámbito de influencia. Muchas de las cosas que se aprendían fuera de la escuela ahora solo pueden aprenderse dentro de ella. Este es el caso, por ejemplo, de muchos oficios; pero también el de los valores éticos o religiosos, que se han convertido en asignaturas. Con la complicidad del poder, todo se ha vuelto académico.

    Pero las funciones para las que originalmente estaba destinada la escuela se podrían cubrir de otras maneras, posiblemente mejores, más baratas, más flexibles y con menos carga ideológica.

    http://www.otraspoliticas.com/educacion/desmontar-la-escuela

  6. Hola Nacho:
    Llevo apenas una semana de clase en del master del profesorado en la Universidad de Málaga -porque resulta que se me ha ocurrido la descabellada idea de ser profesor. Estoy intentando mirar el lado positivo y tomarme las cosas con humor, porque no voy a negar que afronto este curso con prejuicios, sin embargo desde la primera clase tuve la extraña sensación de encontrarme en una especie de iniciación a la neolengua para ingresar en una secta. Soy consciente de que este master lo imparte la facultad de “Ciencias” de la Educación pero no podía imaginar el llegar a escuchar tantas insensateces en tan solo una semana. El viernes fue el apoteosis, por ahora me temo, en la conferencia “Reinventando la profesión docente” del Sr. Ángel I. Pérez Gómez, que nos fue presentado, entre otras muchas cosas, como asesor del Ministerio de Educación en la reforma de la LOGSE, sí, con un par, sin vergüenza ninguna, se reafirma en todo. Fueron dos horas de lo más desagradables y creo que me espera un curso que me puede costar una úlcera.
    Esta noche, por casualidad, he encontrado este refugio, he devorado varios post emocionado y solo quería darte las gracias. Gracias, gracias, gracias.
    Prometo hacer proselitismo.

    1. Gracias, a ti, JM. Creo que tus prejucios se irán confirmando, uno a uno. En cualquier caso, te deseo lo mejor en ese viaje al «corazón de las tinieblas». No sería mala cosa un diario que recogiera tus experiencias en ese gabinete logsiano del Doctor Caligari. Piénsalo, es un testimonio impagable. Y, por favor, mantennos infomados. Un abrazo.

      1. Gracias por los ánimos. Tal vez llevar un diario sea una buena idea, así puedo imaginar que estoy estudiando a una tribu de pedagogos en algún remoto lugar, y no que soy yo el objeto de un lavado de cerebro y que encima corro con los gastos.
        Os iré contando.Un saludo.

  7. Estimado Nacho,

    es todo lo que dices y mucho más, millones de absurdos más. El Universo de Godot al menos tiene humor, lucidez,… ,: Beckett es un escritor extraordinario. Pero la pesadilla de LOGSELANDIA es la estupidez sin límites, desde la cuna hasta la sepultura, lo innombrable en sentido chungo. Algunos esperamos con devoción que esta DISTOPÍA explote de una vez. Un saludo.

  8. Querido JM,

    Yo estoy esperando a alumnos de pr’acticas en mi clase y espero hacer proselitismo dej’andoles leer la opera omnia de Nacho, en total libertad. A ver qu’e pasa…

    Gracias a ti por unirte al grupo

  9. Verdades como puños. Me gustaría saber tu opinión sobre lo que debemos hacer cuando alguién en nuestro centro lleve a un claustro algún panfleto para votar en contra de la LOMCE. ¿Deberíamos oponernos puesto que no soluciona de forma efectiva el problema de la educación e introduce arbitrariedades como la elección de profes por parte del director? Corremos el riesgo entonces de que nuestro voto en
    se contra de la ley de Wert sea contado como un voto a favor de la actual LOE. Nadie llevó entonces a los claustros panfletos de apoyo o desaprobación de la ley socialista. ¿Debemos abstenernos razonadamente?

  10. Hola Nacho. He encontrado tu blog hace poco y comparto algunos de tus puntos de vista, aunque en otros estoy en desacuerdo. Te voy a contar todos mis motivos para rechazar la LOMCE, dejando (en principio) de lado ciertos elementos ideológicos que podrían lastrar más que enriquecer mi exposición, con alguna salvedad que verás más adelante.
    Primero me presento. Soy un profesor de inglés asturiano. Trabajo como interino en Cantabria en una vacante a media jornada. Hace cuatro años y pico me quedé a unas décimas de sacar la plaza, porque mi experiencia docente era muy limitada. Ahora difícilmente se convocarán plazas.
    Empecemos. El tema de las competencias. Me parece especificar algo que siempre se ha hecho. Porque la adquisición de conocimientos trae consigo la adquisición de competencias. El sentido de separarlas como una entidad aparte y darles tanta importancia no lo veo nada claro (o a veces lo veo demasiado claro, pensando mal). Ojo, soy profesor de inglés, con lo que trabajo la competencia comunicativa más que los contenidos puros y duros, pero claro, es difícil comunicarse cuando una de las partes no tiene nada medianamente interesante que decir porque su cabeza está vacía de conocimientos que comunicar, cuando su mente carece de los contenidos mínimos que le permiten hacer una interpretación crítica de la realidad o de cualquier tema que quizás no le resulte interesante ahora pero en el futuro sí. A este respecto, el del “vaciamiento” mental, me parece especialmente aberrante la desaparición del área de Historia Contemporánea en varias opciones de 4º de ESO y creo que de 1º de Bachilerato.
    Es curioso (¿o previsible?) que desaparezcan de los programas de algunos alumnos la revolución industrial, la independencia de los EEUU, la revolución francesa, los totalitarismos o el crack del 29. Que aprendan historia por su cuenta y si les interesa. Es decir: privémoslos de cualquier base de conocimiento que les permita interpretar de forma crítica la realidad del mundo contemporáneo.
    Otro aspecto que me marea es la aparición de varias pruebas externas en varios momentos de las diferentes etapas. Al final tendremos un sistema lleno de “segundos de bachillerato” en el que la superación del examen va a limitar la cantidad y calidad de los contenidos del curso, dejándolos en cuatro conceptos y en truquillos baratos para pasar el examen (como memorizarse comentarios de texto en lugar de aprender a hacerlos). En fin, lo que se denomina un “backwash effect” negativo. Y con el efecto colateral del desprecio al docente como evaluador. No digo que todos seamos excelentes profesionales, pero entre los que van a preparar las pruebas habrá asesores de los nombrados a dedo de todo tipo, y sin decir que no sean capaces, bastantes hay que siglos ha no pisan un aula. Aparte está el coste de este tipo de pruebas y los usos que se les puedan dar.
    Aun así hay algo, entre todo lo que plantea la ley algo que me gusta. Creo que entrar en bachillerato como se hace ahora es contraproducente, y que deben acceder quienes verdaderamente tengan los conocimientos y la madurez suficiente para hacerlo. Pero no creo que una prueba externa universalizada sea la solución. Lo que se debería hacer es capacitar a los equipos docentes de cada grupo de cuarto para tomar decisiones vinculantes (repetir, repetir por otra opción o por otro programa, hacer pruebas a alumnos en concreto, matricularse en un ciclo de FP y en cuál, bachillerato y qué opción), que sean respetadas por los padres, equipos directivos, consejerías y equipos directivos de otros centros, pero que sean revisables al año siguiente.
    Estoy a favor de la existencia de programas de diversificación y de PCPI (siempre dentro de centros ordinarios, no en “centros gueto”), así como de la creación (dentro de los programas ordinarios y por áreas) de grupos flexibles verdaderamente flexibles, es decir, hacer una prueba de nivel a los alumnos, colocarlos en grupos de esa área en concreto por niveles pero que puedan cambiar de grupo a lo largo del curso según mejoren o empeoren. No me parecen medidas discriminatorias siempre que haya una posibilidad de revertirlas en algún momento y siempre que se mantengan áreas con grupos heterogéneos. Creo que todos los alumnos se benefician de esas medidas. Los grupos flexibles requieren tres cosas: trabajo (siguiendo la trayectoria de los alumnos muy de cerca), coordinación (entre los profesores que se reparten los grupos) y pasta (porque claro, es imposible llevar a cabo este tipo de medidas si no hay dos o tres profesores del área con horario coordinable). Me pregunto por qué no se promociona más esta posibilidad (léase en tono irónico la anterior frase).
    Sobre el mal llamado bilingüismo, pues bueno, no me parece mal, siempre que las asignaturas no lingüísticas se impartan por profesores del área correspondiente con un nivel B2, C1 o C2 en el idioma correspondiente y siempre que no limite los contenidos de la asignatura. Es decir, que se combine con el idioma nativo de los alumnos a la hora de entrar en contenidos más o menos complicados. En cualquier caso, no se acerca para nada a una situación de inmersión lingüística, y para mí lo más positivo es que al menos algunos grupos dan un par de horas más del idioma correspondiente y facilita mucho las cosas a la hora de conseguir un auxiliar de conversación nativo para el centro.
    Sin embargo sí veo discriminatoria la imposibilidad de obtener el título de la ESO a través de la opción del PCPI. Ojo, no veo bien que se regale, ni que se pueda entrar en un bachillerato con él. He sido profesor de PCPI y conozco bien el tema. Y creo que mereció la pena el esfuerzo, la paciencia o lo que sea por los 4 (de 7, aunque 2 repetían) y los 6 (de 14) que obtuvieron su título.
    Otro aspecto discriminatorio es la pretensión de mantener el concierto a (es decir, poner todos pasta para) los colegios segregadores del Opus Dei e instituciones similares. Que sí, que soy de izquierdas, y progre y lo que queráis, pero hablo y escribo sobre “mis alumnos” consciente de que incluyo a mis alumnas en la expresión en lugar de decir o escribir “mi alumnado”, “mis alumn@s”, “mis alumnXs”, “mis alumnas y alumnos” o “mis alumnos y alumnas-pero-que-no-se-entienda-que-el-orden-de-la-expresión-indica-mi-apoyo-al –patriarcado”. Creo que muchas políticas (educativas o no) preocupadas por la igualdad de género han sido positivas. Otras me parecen soberanas gilipolleces. Acabado esto tengo que decir que trabajé como auxiliar de conversación en un centro “diferenciado” para chicos en Inglaterra. Me imagino que su configuración como tal tendría que ver con los principios (pseudo)pedagógicos que aduce el Opus y tal (que si niños y niñas aprenden diferente según un estudio de un pedagogo católico de la Universidad de la Santísima Trinidad y Todos los Santos, etc.) o meramente se debía a una tradición británica (cada vez más en desuso). Pero claro, en los dos últimos cursos, el equivalente a nuestro bachillerato había chicos y chicas. Y por supuesto el claustro, y el resto del personal estaba formado por hombres y mujeres. En estos centros concertados que quieren que sigamos pagando todos, los únicos representantes del sexo contrario en el personal del centro (incluyendo extraescolares) son el cura, las cocineras y las limpiadoras. ¿Serán cosas mías o es esto como mínimo sospechoso?
    Se habla mucho en los últimos años de el tema de la autoridad, y estoy de acuerdo en que algo hay que hacer, porque no todo problema de disciplina, que ahora se llama convivencia , se soluciona con buenas palabras y una amplia sonrisa (aunque para ciertas cosas reconozcamos que mejor dialogar, claro). Pero claro, que se nos dé autoridad en plan cuasi simbólico, cual Espíritu Santo descendiendo sobre nuestras cabezas en Pentecostés, pero con efectos prácticos poco claros se ve minimizado por el nuevo papel de… sí, nuestros queridos directores. Nos podrán contratar, trasladar, despedir con bastante facilidad. ¿Cuánto tardará Jaimito en decirnos “Profe, me ha dicho mi padre que le va a decir al director que te eche”? Nos dan una autoridad que nos quitan por otra parte. Nunca me he encontrado con malos directores, al contrario, me han ayudado siempre. Pero no todos son como ellos. Y me consta que en algunos pueblos alguno preferirá antes echar a un compañero que buscarse problemas con padres de alumnos que son sus amigos o vecinos y con los que se va a encontrar constantemente. Esto será posiblemente anecdótico, pero no lo será el fomento del amiguismo y el nepotismo (muy útiles a la hora de tapar mierda) o de la defenestración de compañeros por motivos peregrinos. Me río yo de la independencia de los centros. ¿Alguien me explica qué nos va a diferenciar de la concertada? Ah, que no hay que ir a misa. Bueno, todo se andará.
    La LOMCE habla de PISA varias veces. Un par de cosillas sobre PISA. Lo primero que mide competencias, así que no se yo qué valor darle. Mide pocos conocimientos, muy pocos y ya de pensamiento crítico, de humanidades y de esas cosas para qué hablar. Lo segundo que algunos ministros calvos y con apellido de inicial W y sus palmeros han hecho interpretaciones del informe de marras cuanto menos curiosas que juntas serían algo así:
    Los países A, B, C, D, E y F tienen mejor nota en PISA. Se gasta menos en educación en el país A, en el país B se paga menos a los profesores, en el país C las ratios son mayores, en el país D se hacen muchas pruebas externas, en el país E se pone nota a los centros (con divertidas consecuencias), en el país F los profesores tienen 50 horas docentes a la semana y el ganchillo es una asignatura obligatoria hasta los 16 años. La solución para España es gastar menos en educación, pagar menos a los profesores, aumentar las ratios , hacer muchas pruebas externas , poner nota a los centros (con divertidas consecuencias), que los profesores tengan 50 horas docentes. La calidad no se va a resentir ¡lo mismo hasta mejora!
    Es decir, se sacan de contexto medidas, sean negativas o al menos discutibles, que se toman en otros países sin tener en cuenta otros aspectos que las pueden compensar y al final quieren que sumen cosas que restan. Además se ocultan otros aspectos como la consecución de igualdades bien entendidas (no igualdades a la baja, como se puede querer hacer entender). Somos los segundos en eso, hay más alumnos de contextos socioculturales desfavorables con buenos resultados en PISA que en casi todos los otros países. Y al final las diferencias globales tampoco es que sean tan tremendas, me parece. Y esto no es una carrera en la que solo haya premio ara el primer país del mundo en PISA, oigan.
    Respecto a la recentralización: ¿se tendrán en cuenta los modelos de todas las CCAA con buenos resultados en PISA? Porque algunas ofrecen modelos totalmente dispares dentro de lo que se podía variar hasta ahora. No sé yo…
    En fin, y voy concluyendo, que la LOMCE poco soluciona. Es un “lavado de cara” de la LOGSE, sí, pero con algo de agua y una rancia pastilla de jabón a base de mierda. Es decir que esto es casi todo lo malo de la LOGSE con unas cuantas cosas malas nuevas y prácticamente nada positivo.
    La excelencia, la calidad que busca se excusa en la preparación de los jóvenes para el mercado laboral (o mas bien para el paro, como los del PCPI), dejando de lado los conocimientos de tipo humanístico, la capacidad de ser críticos, de cambiar, o de querer cambiar el mundo. Pretende adaptar a los jóvenes a las circunstancias, no formarlos de manera integral. Y vale que habrá que ver el currículo de cada etapa, pero sinceramente creo que no está en su intención (ni estaba en la LOGSE) mejorar nada sino aborregar al personal
    Un saludo a todos de un compañero rojo, antiliberal e incorformista.
    Hasta otra.

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