El hecho aislado

 

La muerte de Abel Martínez, por desgracia, no va a cambiar nada. Muy al contrario, contribuirá a reforzar en quienes dirigen las instituciones su inquebrantable fe en ellas. La Escuela Pública, con muchas mayúsculas, mucha convivencia y hordas de individuos sobradamente preparados. Hoy, dos días después del asesinato de un profesor, el suceso del IES Joan Fuster ya es casi una nota a pie de página.

El hecho aislado.

Para Irene Rigau, de profesión Consejera, sólo hay una víctima; que no es, como pudiera pensarse, el muerto, sino el victimario. La lógica política se despliega al revés que la del ciudadano medio, haciendo del lenguaje una bola de plastilina propagandística. Conviene, a lo que se ve, convertir la tragedia en un mero accidente, el crimen en una veleidad del caprichoso destino. Pero, sobre todo, lo que conviene es mantener al contribuyente en la inopia.

Decir que el primer asesinato de un profesor en un centro de estudios constituye un hecho aislado es no decir nada. Una tautología. También lo de Lubitz fue un hecho aislado y algunos querían cerrar Lufthansa. La perversidad radica en hacernos creer que, por lo demás, y dejando a un lado el inoportuno brote psicótico de este muchacho, la escuela es un «marco de convivencia pacífica» y todas esas chorradas. De hecho, la mayor perversidad consiste en situar la simple convivencia como la aspiración máxima de una institución escolar, cuando debería ser el conocimiento. Convivir es una circunstancia inseparable de cualquier actividad humana que se realiza en grupo. Conocer, y muy especialmente conocer aquello que merece la pena, es algo para lo que se requiere más que la prolongación atónita de las constantes vitales.

La Escuela Pública, con mayúsculas de Consejería, ha contribuido eficazmente a convertir muchos institutos en lugares de confinamiento, donde los alumnos que quieren aprender y los profesores que quieren enseñar están a merced de aquellos que preferirían, y acaso merecieran, largarse con viento en popa. Y si cada día no hay crímenes es porque, al fin y al cabo, una escuela no es el frente de Libia. Pero sí es, en no pocos casos, un establecimiento donde la degradación de la dichosa convivencia y el desprecio por el vapuleado saber hacen manitas.

Todos hemos participado en la consolidación de este clima de mediocridad rampante, desde la cúpula hasta la confortable cueva del nido familiar, pasando, claro está, por unos profesores que son la encarnación perfecta del concepto de servidumbre voluntaria. Ahora sólo nos queda aceptar el primer asesinato de un profesor en la historia de la Escuela Pública, con mayúsculas de Gran Estafa, como lo que es: un hecho aislado.

Y para hechos de esta naturaleza no hay crespones negros, ni lacitos de colores. Ni días de. Como mucho, un informe psiquiátrico que explique la excepcionalidad del monstruo.

6 respuestas a «El hecho aislado»

  1. Ayer por imperativo oficial se decretaron en todos los centros unos minutos de silencio por el profesor asesinado. Yo desconocía que era una directriz oficial y había anhelado que fuera una decisión del centro. Se hicieron lacitos negros que llevamos cumpliendo un rito oficial. Algún profesor me espetó que por qué tanta movida si no nos movemos por los africanos muertos en el mar. Hay opiniones para todos los colores. El caso es que la muerte de Abel es un pequeño detalle y oficialmente ya se ha cubierto el expediente. El niño, una víctima. Supongo que eso será lo que llegará a la opinión pública. El profesor muerto queda desplazado por el profesor que convenció mediante la palabra al niño para que depusiera su actitud. La niñez y la enfermedad velan todo el asunto haciéndolo totalmente irresponsable. Y si él es irresponsable y es víctima, el difunto deja de existir. Ahora debe citárselo como presunto homicida. Es un asunto muy raro pero Abel podíamos haber sido cualquiera de nosotros que tenemos asegurado unos minutos de silencio oficial si nos sucede lo mismo. Para eso estamos en acto de servicio. No ha pasado nada. En fin.

  2. Gracias, como siempre. En mi centro siguen con las chorraditas de costumbre y nadie ha mencionado nada, ni en el grupo de whatsapp que acostumbran a mandar memes de Rato, por ejemplo. Se ve que eso es más importante que decir unas palabras por un compañero asesinato.

  3. Gracias, Nacho. Nada más se puede decir. Sólo comentarte que, en plena efervescencia de Deseducativos (gracias a todos los que la han hecho posible),
    escribí una breve nota al final de mi viejo ejemplar de Lord of the flies. Te lo transcribo: «Jurjo, Gimeno, Coll … en una isla. Escena final: Perseguidos los pedagogos por una tribu de chiquillos de Primaria adecuadamente armados… Alguien juicioso (como en el original de Golding) evita la efusión de sangre.»
    Me falta el talento para dar forma artística a la pesadilla… Un abrazo siempre.
    Javier Usero

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