Extrema y Dura

Extremadura organiza unos talleres en los que enseña a los jóvenes a masturbarse

Extremadura organiza unos talleres en los que enseña a los jóvenes a masturbarse  (Imagen: Junta de Extremadura)

El placer está en tus manos. (Imagen: Junta de Extremadura)

  • La campaña ‘El placer está en tus manos’ aspira a fomentar «la autoexploración sexual» y el «autodescubrimiento de nuestro placer».
  • La Junta de Extremadura ha invertido 14.000 euros en esta campaña.
  • Los organizadores aseguran que estos talleres de educación sexual servirán para destronar mitos.

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No hay que dramatizar ni darse al escándalo santurrón. Lo único que quieren nuestros gobernantes es que los jóvenes exploren su cuerpo, toda vez que la prospección en las mentes de los escolares no está dando los resultados apetecidos. Que la efervescente muchachada «autodescubra su propio placer». Así, es bueno gastarse 14.ooo euros en ilustrar a los chicos acerca de las mejores técnicas masturbatorias. Para ellos: Extrema y Dura. Para ellas: Ancha es Castilla.

Lo primero es lo primero, y si uno no está ducho en los dildos de silicona y los vibradores clitoriales puede decirse que ha salido de la Escuela hecho un pollino; y no un pollastre, como sería menester. Para ello se subcontrata un sex shop del castizo Lavapiés madrileño, que, de paso, oye, se promociona en suelo patrio no ya como una mera tienda de gadgets eróticos, sino como abanderado de la Educación Sexual Progresista. Guay.

¿Qué importa, pues, que los niños no sepan cuál es la capital de Italia, si la única bota chula es la de cuero negro que calza la dominatrix? ¿Qué importa, si la Geografía indispensable empieza en el glande y acaba en el cérvix uterino? En la Escuela del Futuro,  la Enseñanza es sustituida por la Educación, aun a pesar de que la tropa oscurantista y beatona ponga el grito en el cielo. Aquí, los únicos gritos merecedores de crédito no son los de quienes denunciamos el absurdo del sistema educativo, sino los que la sabia manipulación exploratoria arranca de un cuerpo vigoroso.

Y si a alguien le parece mal es que es un retrógrado, un reprimido y hasta es posible que un maltratador en ciernes o de facto. Carcundas que no han pegado un buen polvo en su vida y quieren para los demás una ignorancia de idéntica envergadura (con perdón). Pues miren: no. Lo que quiere el Individuo es que dejen ustedes al menos un hueco a la potestad educadora de los padres, que no se empeñen en tutelar hasta nuestros más íntimos espasmos de gozo, que no dilapiden el dinero en iniciativas de este pelaje. Sobre todo, que no me vendan la moto de que este tipo de cosas constituyen un síntoma de la excelencia y el buen hacer de nuestras administraciones educativas.

Uno, que es ateo y cristiano sin temer a la contradicción, sospecha que la moral laica ha venido a reemplazar a la religiosa pertrechada de su misma preceptiva dogmática. Y no puede evitar el repelús al pensar en Consejeros entraditos en años presentando el programa por el que nuestros zagalones se la pelarán más a gusto: el onanismo institucionalizado,con la anuencia de las sonrisas y los sindicatos verticales.

Desde aquí propongo a Jenna Jameson, «Queen of Porn», como Catedrática de Autoconocimiento del Medio Físico y la Tierra Media.

Ella sí que sabe.

11 respuestas a «Extrema y Dura»

  1. ¿Hiprocresía de la Iglesia católica? ¿Y la de ellos? En el fondo, este es el tipo de debate donde los progres se sienten cómodos: «Libertad» sexual frente a «represión». Ellos no se paran a pensar que esa «represión» es una opción sexual tan respetable (y más) que muchas otras. Una «libertad», por lo demás, amurallada de tabúes sobre las relaciones de pareja, la prostitución, la pedofilia, el sexo indiscriminado… Como diría uno de aquellos personajes del Forges de la transición: Libertad, sí, pero dentro de un orden. Amosanda…

  2. Josepho, sabía lo de las bolas chinas, y, de hecho, iba a comentarlo en la entrada. Por alguna razón, se me olvidó. Bolas chinas, manolas, mamoneo…

    ¿Por qué lo llaman Educación cuando quieren decir sexo?

  3. El cuerpo nos pertenece, justo y necesario es conocerlo.
    Estos gobernantes han empezado por la educación sexual y, como los manuales escolares se quedan cortos en todo y en esto también, por todos los colegios de España los chicos de 5º y 6º reciben educación sexual de manos de sexólogos que enseñan a la chiquillería el mapa orográfico de los sexos, sus funciones, y toda una serie de pormenores de gran calado instructivo.
    Cabe esperar que, para ulteriores conocimientos del cuerpo humano, las administraciones empleen tiempo y dinero en la misma proporción que el empleado para la importantísima función sexual, es posible que, el año que viene le toque el turno a la función renal o a la función circulatoria o a la función digestiva y así, atendiendo al principio de que hay que conocer el cuerpo, los chicos aprendan antes de los 16 todo lo concerniente éste, de tal manera que lo perciban como un todo funcional y no sólo como una masa con genitales.

    Pero no, no hay tiempo para el conocimiento, y como no pueden aprenderse todo el cuerpo humano hasta el milímetro, nos entretenemos en el aparato reproductor y a lo demás que le den morcilla, y como hay que ser modernos y enseñar cosas que nunca antes se hayan enseñado, ahora enseñaremos a masturbarse y así atenderemos a la mofa que la chiquillería lanza a los sexólogos cuando les preguntan que si habrá clases prácticas como en tecnología.

    No hay forma de ponerle argumentos a esta necedad.
    Enseñar en el placer es el peor de los métodos, porque lo aprendido con placer no instruye. Es de vómito pretender enseñar felicidad con artes masturbatorias, porque si aquella pudiera enseñarse, seguro que sería hallada al final del camino esforzado, duro y disciplinado de una vida entregada a arrumbar las pasiones.

  4. Con una mayoría de profesor@s ñoños sexuales hasta la médula, que sólo han estado en toda su vida con su cónyuge y poco más ya vamos camino de hacer todavía más el ridículo y ser la mofa bién servida a nuestros alumn@s.

    Claro que nos pedirían «clases prácticas»: es lo que mínimo que podríamos esperar , de los que no estuvieran totalmente aniñados o ajilipollados al menos.

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